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La Coctelera

plantado

29 Marzo 2007

Curso práctico de hidroponía (Parte 2)

Hidroponía casera: ¿qué
necesitamos?

Aunque
no lo creas, en casa utilizas esta técnica cada vez que colocas
flores en un jarrón. Es la manera más sencilla de practicar
la hidroponía. Pero si lo que quieres es tener cultivos en casa
más duraderos o trabajar con plantas más grandes, entonces
tendrás que utilizar materiales más apropiados
y recipientes más amplios.

  • Recipiente:
    puede ser un cubo, un barreño o el envase que más se adecue a tus
    necesidades (por espacio, tamaño de la planta, etc); esta decisión la
    dejamos a tu elección. Eso sí, es importante que sea opaco, ya que la luz no debe incidir en las raíces, y, por supuesto, impermeable.
    Con una profundidad de entre 20-35 cm.; le haremos un agujero en la
    base que nos ayudará a deshacernos del agua cuando decidamos renovarla.
    • Agua: la ideal es el agua de la lluvia, aunque la potable
      también nos servirá; con una concentración baja de hipoclorito de sodio
      y de cal. Sólo utilizaremos aquéllas con gran cantidad de sal para los
      cultivos que acepten este tipo de agua; éstos son los claveles, la
      lechuga o los tomates.
    • pH:tenemos que controlar el pH del agua antes de alimentar a las plantas. Los niveles normales son 6.5 y 8.5. Aún así, el agua puede contener cierto grado de toxicidad por eso es importante controlarlo.
    • Aire: ha de haber siempre una buena ventilación y evitar el polvo, los gases y el humo; como el tabaco, por ejemplo. Una bomba aireadora
      es un instrumento muy práctico que nos puede facilitar mucho esta
      función. Le uniremos un pequeño tubo que introduciremos en el estanque
      y le haremos unos orificios para que produzca un burbujeo suave;
      además, le colocaremos un pequeño peso para que se mantenga dentro del
      agua.
    • Luz: es fundamental para el desarrollo del cultivo; por ello, nos encargaremos de que reciba mucha luz. Asimismo, esto depende también del tipo de planta, ya que hay especies que crecen mejor a la sombra.
    • Humedad: el porcentaje establecido para una atmósfera adecuada es del 75%
      de humedad. Si es excesiva, la planta podría desarrollar alguna
      enfermedad; del mismo modo, se verá perjudicada si el medio es muy
      seco.
  • Solución nutritiva: Azufre,
    boro, calcio, carbono, cobre, fósforo, hidrógeno, hierro, magnesio,
    manganeso, nitrógeno, oxígeno, potasio y zinc. Cada uno de estos
    elementos son necesarios en el cultivo porque sus propiedades se complementan entre sí y aportan a nuestra planta todos los nutrientes
    que necesita para desarrollarse. A pesar de que hay distintas
    combinaciones adecuadas a cada especie, una opción muy práctica, sobre
    todo para los principiantes, es adquirir en tiendas especializadas soluciones hidropónicas ya elaboradas.
  • Sustrato: nos ayuda a que las raíces de la planta se aferren al interior del recipiente, protegiéndolas de la luz. Drena y oxigena
    el agua y retiene los nutrientes que el cultivo necesita; los mejores
    son aquellos que aportan una cantidad de oxígeno de entre el 15 y el
    35%. Son componentes inertes, de bajo coste y livianos: arena, grava,
    piedra pómez, virutas, cascarilla de arroz, etc.
    • Semillero: el
      desarrollo de nuestra planta dependerá en un principio de una buena
      siembra. La calidad de las semillas y las condiciones en las que
      germinen determinarán su futuro crecimiento; frescas, con mucha agua, pero sin que se ahoguen, y oxígeno. Un semillero nos ayudará en esta primera etapa.
    • Manguera: la usaremos para renovar el agua y reponer los nutrientes del recipiente.
    • Reloj controlador: nos ayudará a controlar los espacios de tiempo entre un drenaje y otro.


    Cogeremos
    el recipiente y cubriremos su interior con una funda de nylon con el
    fin de asegurar su estanqueidad. Luego, colocaremos sobre él una tabla
    de madera, de las mismas dimensiones del estanque, con orificios
    por los que introduciremos las raíces de las plantas, con cuidado de no
    lastimarlas. Las raíces quedarán sumergidas en el agua, pero el cuello
    o tallo quedará justo encima de la superficie.

    Cada
    tres o cuatro horas al día oxigenaremos el agua con ayuda de la bomba
    aireadora; y cada dos o tres días (con el tiempo lo haremos
    diariamente), llevaremos a cabo el control de la solución hidropónica y
    le añadiremos los componentes necesarios para mantener
    la cantidad de nutrientes que nuestra planta necesita. Del mismo modo,
    cada 30 días, en una primera época, y más adelante cada 15, renovaremos el agua, la cual utilizaremos para regar otras plantas.

    Te recomendamos que mantengas un control sobre
    el desarrollo de tus plantas por si padecen alguna enfermedad o sufren
    alguna carencia y establecer una tabla de fechas donde el cultivo
    experimenta los cambios más importantes.

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