En cuanto al suelo, los tolera casi todos, quizá algo mejor los que tienen un ph ligeramente más ácido. Otro detalle que tendremos que tener en cuenta es que hay que plantarla siempre un suelo bien drenado. La Dama de Noche, por lo general, necesita agua una vez cada dos días, y solamente podrá regarse más veces si el verano es demasiado árido. Un exceso de riego podría atenuar el brillo de sus hojas.

Al ser una planta de una sola estación, es conveniente que en su cuidado añadamos un extra de nutrientes, tanto para la tierra como para la floración. Los más aconsejados son los abonos líquidos: mientras que los tradicionales pueden retrasar su efecto, los acuosos actúan más rápido. Eso sí, cuando comiencen a aparecer las primeras flores –generalmente a mediados/finales del mes de mayo- procederemos a una poda generosa que asegure su esplendor hasta el final del verano.

A pesar de ser la reina de la noche, esta planta no requiere cuidados excesivos. Aunque si queremos mimarla más y hacer que sus hojas crezcan con más vigor, el uso de fertilizantes ricos en hierro favorecerá el reverdecimiento, dándole un aspecto más saludable que, sin duda, agradecerá.