La dieta mediterránea, alabada por todos los expertos en nutrición, se compone de una gran variedad de alimentos, entre ellos, las verduras y hortalizas. Una de las mayores satisfacciones a la hora de preparar un plato saludable es precisamente que los ingredientes provengan de nuestro propio huerto. El repollo es siempre una buena opción para incluir dentro de los cultivos; podremos preparar numerosas recetas y, además, es muy sencillo de cultivar.

El repollo pertenece a la variedad Capitata, dentro de la familia de las coles, Brassica Oleracea. Su origen se sitúa principalmente en las costas de Inglaterra y el Mediterráneo.

Como cultivarlo
La reproducción del repollo se realiza
mediante semillas, que se cultivan bien en semillero al final del verano, bien en el suelo del huerto en otoño, siempre y cuando el clima de la zona no sea demasiado frío. Si plantamos en semillero, trasladaremos los plantones al terreno durante el otoño, cuando tengan 5 ó 6 hojas, y dejaremos entre uno y otro ejemplar una distancia de aproximadamente 50 cm. Si queremos que el cultivo resulte aún más sencillo, existe la posibilidad de adquirir los plantones preparados directamente para su ubicación en el huerto.

El repollo no es demasiado exigente en cuanto al sustrato que necesita para su desarrollo. Sin embargo, prefiere suelos fértiles, ligeramente alcalinos y arcillosos, pero con un buen drenaje que evite los encharcamientos. Las heladas no son un problema ya que las soporta bien.