Cuidados sencillos

La primera tarea que hemos de tener en cuenta es el riego. Aunque no es necesario realizarlo con mucha frecuencia, sí es importante aportar una gran cantidad de agua, ya que las hojas de la hortaliza se caracterizan por su alta evaporación de agua. Asimismo prestaremos atención a la aparición de malas hierbas, que evitaremos con la aplicación de herbicidas y que, en caso de aparición, eliminaremos rápidamente.

El repollo es una hortaliza exigente en nutrientes, por lo que puede llegar a ser necesario realizar aportes de nitrógeno y fósforo. Asimismo es conveniente añadir fertilizante líquido al terreno cuando las cabezas del repollo comienzan su maduración.

La recogida de la hortaliza la efectuaremos cuando el repollo esté bien formado, compacto. Es de vital importancia recogerlo antes de que se espigue o aparezcan flores, ya que es este caso, no podríamos utilizarlo para el consumo.

Atento a sus enfermedades
Para garantizar una buena cosecha, es imprescindible atender a las posibles enfermedades y plagas que pueda sufrir la
hortaliza. Entre las primeras destaca la hernia de la col, que produce nudosidades en la raíz y tallos, decoloramiento de las hojas y llega a causar la muerte de la planta. La combatiremos con fungicidas.

La plaga más usual es la mariposa de la col, que pone huevos de los que saldrán orugas que se irán comiendo las hojas. La eliminaremos mediante la aplicación de insecticidas específicos. También es común la mosca de la col, cuya presencia notaremos por la aparición de hojas azuladas que se marchitan cuando el tiempo es soleado.