En sus "trampas" se han encontrado restos de pequeños vertebrados
Sus hojas son alargadas y están dispuestas en forma de roseta. Al final de algunas de ellas, se prolonga una especie de tallo del cual nace el jarro, que constituye una trampa para insectos. Los bordes del jarro son productores de néctar y atraen a los insectos, que se posan en él, al ser resbaladizos éstos caen en su fondo, donde hay una mezcla de líquidos digestivo y agua. Como curiosidad, en algunos jarros de especies montañosas se han encontrado restos de pequeños vertebrados.
Sus flores, que son poco vistosas, se distinguen por su sexo: las femeninas se encuentran sobre plantas distintas que las masculinas. Se suelen adquirir en viveros y floristerías. Estos ejemplares serán siempre híbridos, y se venderán como plantas colgantes ornamentales; al ser colgantes el drenaje será perfecto.
La temperatura ideal para un nepenthes es entre 20 y 25º C:
como regla general nunca debe bajar de los 10º C. Aguanta bien la luz directa, pero suave; en pleno verano debemos protegerla de los rayos de sol. El nitrógeno se lo proporcionan los insectos que digiere.
Necesita un suelo ácido, aunque los ejemplares de floristerías se cultivan bien en un sustrato universal, ya que el nitrógeno lo adquieren mediante los insectos. Podemos añadirle fibra de coco o corteza de pino para ayudar al drenaje. Debemos mantener húmedo el compost, aunque no encharcado, y pulverizar las hojas desde arriba con agua decalcificada: es muy útil para ello recoger agua de lluvia.
La reproducción podemos llevarla a cabo por esquejes de tronco, acodos aéreos o por división de ramificaciones. La plantación la realizaremos en primavera. Si has decidido añadir un nepenthes a tu vergel, no te arrepentirás, pues posee una extraña belleza que nunca pasará inadvertida.
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