Bonsáis para todos los públicos
Bon quiere decir envase y sai planta, con lo cual, un bonsái es un árbol que crece en un recipiente. De raíces orientales, su cultivo se ha propagado por el mundo entero, convirtiendo a estos árboles en miniatura en fuente de admiración para muchos. Se cree que la idea de trasladar un árbol a una maceta surgió por la función terapéutica que éstos desempeñaban - de sus hojas, raíces y cortezas derivaban una extensa cantidad de aplicaciones - y la población china, sumida en tiempos de revoluciones, en el siglo II a.C, quería disponer de estos remedios en su propia casa. Su perfeccionamiento se llevó a cabo en Japón.
Por tanto, esa milenaria planta que rezuma historia, cultura y belleza por los cuatro costados, se ha revelado como un icono en la botánica actual. Así, del mismo modo que acudimos a exposiciones de fotografía, cuadros, moda o libros, desde el 17 de febrero podemos dirigirnos al Real Jardín Botánico a contemplar la colección de bonsáis que exhibe el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que además destaca por encontrarse entre las de mayor prestigio del mundo entero.
La inauguración
El acto de apertura tuvo lugar el pasado 17 de febrero, como estreno de las actividades previstas en el 2005 por el Real Jardín Botánico, que celebra su 250 aniversario. El acto fue presidido por María-Jesús San Segundo, ministra de Educación y Ciencia, quien estuvo acompañada por el presidente del CSIC, Carlos Martínez Alonso, y la directora del Real Jardín Botánico, María Teresa Tellería, entre otras personalidades.
El Jardín ha sufrido un ampliación de 7.000 metros cuadrados, espacio aprovechado para ubicar la muestra, cuya apertura se ha realizado en la parte situada al aire libre, conocida como la "Terraza de los Laureles". No obstante, debido a su carácter permanente, se ha trazado un sector cubierto, ya que las plantas se trasladarán de lugar según la época del año.