Conocer el suelo (II)
Los distintos tipos
Arcilla: Suelos difíciles de cultivar ya que drenan muy mal y dejan pasar poco aire. La humedad les hace perder homogeneidad y la sequedad les produce dureza. Suelen tardar en calentarse en primavera. Son densos y ricos en nutrientes.
Para la comprobación: Hay que observar que una muestra resulta ser muy resbaladiza y brillante cuando se le aprieta con los dedos.
Arena: Los suelos ricos en arena suelen drenar correctamente y ofrecen mucho aire a las raíces de las plantas. Son fáciles de cultivar y rápidos de calentar en primavera, pero se suelen secar demasiado pronto y los nutrientes se escapan con suma rapidez.
Para la comprobación: Si un suelo es rico en arena hay que comprobar que, cuando se apriete con los dedos, se sientan sus partículas ásperas.
Cieno: Los suelos con demasiado cieno tienen partículas cuyo tamaño es intermedio entre la arena y la arcilla. Pegajosos y pesados, suelen ser difíciles de cultivar. Para mejorar su calidad hay que aplicar grandes cantidades de material productor de humus.
Marga: Este tipo es el ideal para cualquier jardinero. Es el resultado de una mezcla de arcilla, cieno, arena, materia orgánica y nutrientes. Retiene la humedad y los nutrientes, y drena muy bien.
Turba: Está formado por materia orgánica descompuesta parcialmente. Estos suelos suelen ser ácidos. Su principal inconveniente es la dificultad de drenado. La construcción de formas de drenaje artificiales mejora su calidad.